182. Donnie Darko (2001)
Dir. Richard Kelly
Escribe: Luis F. Sotres
Cuando cumplí 15 años mi tía nos regaló una cuenta de Netflix para la familia cercana. Era la primera vez que utilizaba un servicio de streaming (2013) y quedé abrumado por la cantidad de películas que había a disposición. Era un momento de mi vida en que mi mayor deseo era ser actor y comencé a buscar todas las películas que se decían “las mejores”. La primera noche Netflix era demasiado grande para mí y ni siquiera tenía una lista de qué quería o “tenía” que ver. Al final, en esa fatídica noche de febrero, decidí ver Donnie Darko, por su cartel y la sinopsis. Este evento canónico en mi vida determinó mi adolescencia y es ahora una de las películas que más amor le tengo.
La madrugada del dos de octubre de 1988, Donnie Darko camina sonámbulo por las calles de su suburbio, guiado por fuerzas extradimensionales. Entre la acera del fraccionamiento y el pasto recortado encuentra a Frank, un hombre vestido de conejo, quien le revela que el mundo terminará en 28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos. Antes del fin, Donnie continúa su vida de bachiller, con las preocupaciones típicas de un adolescente que no se siente parte de dónde vive. La película combina realidad con ciencia ficción de forma onírica, que invita a ver una y otra vez el metraje. Si bien la trama es notoriamente confusa, sus elementos históricos para anclar la película a 1988 y su genuina empatía con todos los personajes, la hacen una historia entrañable para el público.
Hay docenas de teorías sobre de qué demonios va la película, parte esencial de lo que la ha elevado a su estatus de culto. La mayoría de éstas se especializan en aclarar la línea temporal y determinar qué es realidad y qué no, enfocándose minuciosamente en todos los detalles del largometraje. Es una parte esencial de ver Donnie Darko. Sin embargo, el análisis que más me ha convencido con los años va más allá de las preocupaciones narrativas y se adentra en el punto principal del guión. Y la conclusión es que es horrible ser un adolescente en los suburbios adolescentes.
El mundo que nos presenta Donnie Darko es uno de apatía y cinismo. La monotonía del fraccionamiento infinito, los campos de golf y la falta de interés de los adultos por sus hijos, genera un disgusto silencioso por ese estilo de vida. No pasa nada porque, si acaso pasara algo, se rompería esa odiosa “perfección”. Donnie se presenta como “un chico problemático”, quien dice lo que piensa y no se conforma a los estándares de su sociedad. Sus visiones de Frank preocupan a sus padres, quienes lo llevan a psicoterapia por su posible “esquizofrenia paranoide” (la cual puede o no padecer). Las escenas nos muestran a un chico que simplemente no quiere estar donde vive, porque no encuentra un sentimiento de pertenencia en la Suburbia americana. Como él, hay muchos personajes que también se encuentran atrapados ahí, con cualquier inconformidad considerada como una agresión al estatus quo. Irónicamente, parece que a casi nadie le gusta estar ahí.
No hay mejor película que puedas ver en la adolescencia. Su historia llega directo al sentimiento de incomodidad e inconformidad, de saber que hay cosas con las que no estás de acuerdo y lo vas a expresar. Al final, la vida de Donnie no es una mala vida, simplemente hay un “algo” extradimensional que lo mueve a buscar algo mejor, para él y para todas las personas que quiere. La vida es mucho más que un binario de “temor/amor”, es un carnaval de emociones y colores, y encontrar ese gusto implica avanzar, por más doloroso o difícil que a veces sea.






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