219. Taxi Driver (1976)
Dir. Martin Scorsese
Escribe: Luis F. Sotres
La primera vez que vi Taxi Driver debo haber tenido entre unos 15 o 17 años, en algún momento de mi preparatoria. Recuerdo que me gustó mucho la historia y me pareció subversiva, de esas películas que te destacan en tu círculo social como alguien más interesante, más oscuro que el resto de tus compañeros. También me pareció loable la búsqueda del protagonista en ser un héroe y me encantó su estilo de corte mohicano (Todavía quiero cortarme el pelo así algún día, muy a pesar de mis papás, mi pareja, así como presentes y futuros empleadores). En ese momento de mi vida yo quería ser actor y me fascinó la actuación de DeNiro, la idea de personificar a un hombre perdido y solitario. Como parte de mi ciclo personal de películas de hombres tristes y solitarios revisité esta película una década después de verla por primera vez. Verla a la edad del protagonista es una experiencia completamente distinta, y creo que es fundamental para todas las personas, especialmente para los hombres.
Travis Bickle es un taxista nocturno de Nueva York. Tiene 26 años y es un veterano de Vietnam; no puede dormir. Deambula por las calles de neón recogiendo a prostitutas y políticos, estafadores y amantes, desde el espejo retrovisor ve con asco a su clientela, la escoria de la ciudad en su opinión. Cuando llega el amanecer limpia el semen y la sangre de los asientos, después va a los cines pornográficos a intentar dormir, con la esperanza de ser arrullado por los gemidos y suspiros de una pareja intangible. Su vida es solitaria y sin propósito, quizás desde que salió (honorablemente) del ejército, quizá desde que nació del vientre de su madre. Escuchamos sus pensamientos a través de su diario, lo vemos fumar y manejar desde la pantalla, así como sus esfuerzos de acercarse a la sociedad, de decir lo que siente, de ser amado o comprendido; de querer ser un héroe y dar su vida por algo mucho más grande que él porque Travis… Travis no es nada, es una sombra en la noche fluorescente.
Hay muchas películas que tienen presencia cultural, que se cuelan en la mente colectiva y se manifiestan en los pensamientos, bromas o reflexiones de las personas. En la mayor parte de los casos estas películas se relegan a productos de su lugar y tiempo, la obra artística debe entenderse en el tiempo de su concepción y analizando la sociedad que la engendra. Taxi Driver es atemporal, su historia va mucho más allá de veteranos estadounidenses, o la guerra en Vietnam, o la ciudad de Nueva York. Su relato habla de lo que es ser un hombre joven en un mundo viejo, de la desesperada búsqueda por un propósito, de la alienación moderna y la necesidad de amar y ser amado. Creo que es una historia hecha para los hombres que trabajan 12 horas diarias sin saber por qué, que pueden pasar horas viendo luces en su celular, que pasean de noche por la ciudad, que están convencidos de que nunca fueron y serán amados; es una historia para hombres tristes y solitarios.
La dirección de Scorsese es fenomenal, un hito en cómo representar el bajo mundo nocturno de las megalópolis, así como retratar el hastío y la monotonía de una forma no aburrida para el público (lo cual es una verdadera hazaña). En todas sus películas, lo más destacable es el reparto de personajes, los cuales suelen siempre interesantes y reflejan toda la complejidad ética de sus personalidades. Scorsese me parece alguien profundamente interesado por todas los matices de la moralidad de las personas, sobre todo cuando éstas se encuentran en ambientes amorales o sin un claro compás de qué es lo correcto o incorrecto. Taxi Driver es el estudio de personaje de un hombre que quiere ser bueno, pero está a tal grado de alienación social que es incapaz de distinguirlo. Los sueños de Travis apelan al ideal masculino de protección y admiración, que se refleja principalmente en la perfección atlética del cuerpo y la validación femenina de sus virtudes. Travis está tan convencido de estar en el camino correcto que resulta testarudo e incapaz de adaptarse a las realidades de su vida, sobre todo cuando entra en diálogo con las dos mujeres más importantes de la historia: Betsy, el interés romántico que trabaja en una campaña presidencial, e Iris, una chica de 12 años forzada al trabajo sexual por un proxeneta.
A continuación, discutiré la escena final de la película porque me parece el punto de diálogo más interesante con la masculinidad, tanto en los 1970’s como en los 2020’s [SPOILER].
El clímax de la película es Travis buscando un combate, el que sea. Primero intenta realizar un magnicidio contra el senador Palantine, el candidato de la campaña de Betsy, pero falla al ser identificado por el servicio secreto. Después corre para liberar a Iris de su proxeneta. El tiroteo es brutal y al momento que llegan los policías parece que todos excepto Iris han muerto. La historia corta a meses después, dónde Travis aparece recuperado, es un héroe en el periódico y los padres de Iris le escriben una carta de agradecimiento sincero. Se le ve más centrado y calmado, aun sigue siendo un taxista. La fortuna lleva a que Betsy sea su última pasajera de la película. Hablan un poco, se ven por el espejo retrovisor. Travis se hincha de orgullo, finalmente se siente el héroe que deseaba ser. Betsy lo ve con desagrado, recordando sus momentos más incómodos en su única cita. Al bajarse del taxi, se siente una tensión inefable ¿Realmente Travis tiene lo que quería? ¿Aprendió algo o siquiera, hay algo qué aprender de esta historia? Quizás sólo es una de las muchas anécdotas que cuentas con tus amistades con una chela el fin de semana.





