226. Sorry, Baby
Dir. Eva Victor
Pluma invitada: Flor Zuriñe de la Peña Maillard
Siempre aterra ver una ópera prima escrita, dirigida y protagonizada por la misma persona porque pueden tener dos pilares: un entendimiento completo con protección de las ideas principales, y el sesgo de ser intocable e inaccesible para el resto del mundo. Un ejemplo es The Mastermind, película que presenta una subversión interesante de las clásicas películas de robos a lugares, pero se cae por tener un ritmo irregular formado por tomas aburradiamentes largas sin la reflexión que llega a tener Tarkovsky con el mismo recurso. Tomando esto en cuenta, es mi placer informar que Sorry, Baby no cae en dichos errores y otorga una de las experiencias más sentimentales y personales de lo que queda del año.
Eva Victor crea algo realmente bello al contar una historia triste, la vida te pegará, escupirá y hasta te ignorará porque no se detiene en el duelo. Hace mucho no me sentía tan acompañada por una película porque el reflejo que crea con Ágnes - la protagonista - es tan escalofriante como lo es acogedor. Su incidente incitador es - con rabia lo escribo - común dentro de nuestra realidad lo cual lleva a que su personaje se llega a castigar por las consecuencias de cómo actuó, mostrando una evolución muy humana e íntima que muchas de nosotras hemos tenido. Es una comedia negra hasta en momentos incómodos, amarrado por un guion escrito con cachitos de alma, un gatito todo precioso y una actuación estelar de su creadora. Al final, ¿quién no se ríe de sus traumas para que pesen menos?
Ahora, voy a ahondar en una escena específica, entonces si no la has visto, espero te saltes esta parte y regreses después de llorar con un vacío en el estómago.
Días después me acuerdo de la escena del jurado, el hito de su apertura al trauma que sufrió y en lo personal, mi reflejo. Evita responder directamente a las preguntas de lo que sucedió, porque por qué te dejarías vulnerar ante otras doce personas; y aún así esa es otra manera de vulnerarse. La escena escala hasta que ella menciona por qué no llevó a su abusador ante la ley y dice “Tiene hijos” y de ahí se cuestiona también al sistema en el que vivimos porque, ¿cuánto pueden ayudar a que no sucedan dichos actos solamente metiendo a alguien a la cárcel? porque realmente es inexistente un protocolo para entender los hechos e intentar que no vuelva a suceder. Yo también tuve un evento - no el mismo - que me ha dejado marcada y todavía no me recupero al cien por ciento. Por semanas me pregunté si debía llevarlo al comité de género pero por el cariño nublado y el no querer causar daño a la persona, no hice nada… Aparte, el único cambio que pudo pasar seguramente hubiera sido en las aulas.
Hoy por hoy es la película del año que más marcas me ha dejado y estoy seguirá que no soy la única. El talento que tiene Eva Victor para contar una historia llena de humor, cariño y golpes bajos es para aplaudirse; me muero de ganas de pasármela mal en el cine gracias a ella.
Si de algo sirve mi reseña es que nos tenemos en brazos, nunca dudemos de aceptarlos. Es importante para mi vulnerar una última vez con lectores que tal vez nunca conozca y la mejor manera es con la lengua del alma… poesía.
Poemario de Recetas
Tres gotas de limón
Una flor de clavel marchita
Taza ceñida por sol
Agua gimiendo
flor de Bach
Bocanada, celeste,
Lágrimas, tempestad
Vita





