259. Peau d'Âne (1970)
Dir. Jacques Demy
Escribe: Miroslav Niemój
A ver si puedo explicar esta retorcida premisa: una princesa huérfana de madre (la exquisita Catherine Deneuve) que debe huir para no desposar a su padre el rey (el hercúleo Jean Marais) y se ve obligada, por un hada madrina caprichosa de retorcido sentido del humor, a esconder su belleza maldita dentro de la un piel de un burro. La crueldad y sordidez de las mitologías está presente en todo momento, mientras, dentro del mundo mágico, místico y musical de Demy, un hada nos canta adviriténdonos de lo malo del incesto y Deneuve cepilla su belleza rubia y nos da la receta de un pastel.
El cuerpo artístico de Demy es uno sin par en el mundo del séptimo arte. Consistente, congruente, temático, colorido y sensible se ha erigido como un universo en sí mismo. Pues solo dentro de este “ecosistema Demy” se justifica, comprende y goza una obra como Piel de Asno que, aunque basada en un cuento de hadas homónimo de Charles Perrault en 1694, rebosa y se regocija con elementos mágico-futuristas que determinaron la estética de la década de los setenta.
Fiel al preciosismo que lo caracteriza, esta historia es sin embargo, una de las menos inocentes, la magia no tiene un sistema de valores ni se rige por la moral humana, por lo que la perversidad y el mal abundan tanto como la luminosidad y la belleza. No hay metáfora ni moraleja, es magia, for the sake of it, caprichosa, fantasiosa y juguetona magia, ¿de qué otra manera se puede conjurar un helicóptero sino con polvos de hada?





