96. Possession (1981)
Dir. Andrzej Zulawski
Escribe: Luis Arciniega
Así como Salò o los 120 días de sodoma antes de ella, Possession es una película de la que se habla seguido por su contenido gráfico, las actuaciones violentas y el hecho de que fuera prohibida en algunos países. Bastante desafortunado, a mi parecer. Constantemente referida, en el mejor de los casos, como un thriller psicológico con tintes eróticos –y en el peor de los casos como “la película en la que Isabelle Adjani es satisfecha sexualmente por un monstruo que parece un pulpo”– Possession es muchísimo más que eso.
Es crucial entender la vida personal de Andrzej Zulawski para siquiera empezar a comprender la película. Zulawski comenzó como asistente de dirección de otro monolito del cine polaco, Andrzej Wajda. Sus primeras dos películas The Third Part of the Night y The Devil fueron criticadas y censuradas, respectivamente, por las autoridades polacas. Para 1975, Zulawski fue a Francia a grabar The Most Important Thing: Love. Tras el moderado éxito que ésta tuvo, Zulawski fue recibido de vuelta en Polonia con los brazos abiertos. Así pues, Zulawski empezaría a grabar su obra magna On the Silver Globe, una película que hace que Dune parezca un proyecto escolar. Sin embargo, con un 80% de progreso, el viceministro de asuntos culturales de Polonia puso un alto a la producción y ordenó que todas las cintas, vestuarios y sets fueran destruidos. Por si fuera poco, el matrimonio del propio Zulawski se estaba desmoronando, luego de que se enterara que su esposa Malgorzata Braunek le estaba poniendo el cuerno con un sujeto muy metido en la onda new age.
Dicho esto, Possession es una película sobre divisiones y separaciones. No es pura coincidencia que la primera toma de la película sea el Muro de Berlín; el departamento en el que Anna (Isabelle Adjani), Mark (Sam Neill) y su hijo Bob viven tiene vista hacia el muro, desde el cual la propia película graba a soldados de verdad de la República Democrática Alemana viendo hacia el departamento con curiosidad y compartiéndose binoculares. Tras lo que se puede deducir que fue una misión de espionaje, Mark regresa a casa para ser informado por la propia Anna que su matrimonio ha terminado y que se quiere separar de él.
Al descubrir que no hay vuelta atrás, Mark pasa semanas encerrado en un hotel tomando y dejando que su salud física y mental se deterioren. Regresando a su departamento y viendo a Bob en un estado de negligencia, Mark regresa para quedarse. A partir de aquí, la película muestra las partes divididas. Mark trata de enfrentar en diversas ocasiones a Heinrich, el amante de Anna, y procura conciliar el hecho de que la maestra de kínder de Bob es idéntica a Anna (la única diferencia es que Helen tiene ojos verdes y un tono de cabello más claro que el de Anna), y quien en varias ocasiones se encarga de cuidar a Bob una vez fuera de la escuela, convirtiéndose en un sustituto maternal y romántico para Bob y Mark, respectivamente. Por otro lado, Anna mantiene un departamento abandonado en otra parte de la ciudad (también a escasos metros del muro), algo que se descubre luego de que Mark contratara el servicio de un agente privado para seguir a Anna.
En dicho departamento, Anna tiene a una figura monstruosa –como una especie de golem– a la que defiende a muerte. Poco a poco se da a entender que la verdadera persona/figura con la que Anna quiere estar no es ni Mark ni Heinrich, sino este monstruo que, sobre todo lo demás, le da a Anna una satisfacción sexual que nadie más le puede dar.
Durante todo este tiempo, Mark y Anna se encuentran frecuentemente en su departamento, tratando de cuidar a Bob y de pasar tiempo con él. Sin embargo, tan pronto alguno de los dos llega al departamento, la convivencia pacífica se vuelve nula y ambos presentan comportamientos erráticos y sumamente violentos (tanto contra la otra persona como a sí mismos). Mark le ruega constantemente a Anna que vuelva a casa, diciéndole que hará lo que sea con tal de que funja “su papel como madre y esposa” –un rol que Helen, la maestra de Bob, cumple cabalmente. En uno de estos encuentros en el departamento, Anna le cuenta a Mark de un “aborto” que tuvo en una estación de metro, en el cual evacuó a su Fe y sólo se quedó con su Suerte.
Es precisamente esta secuencia una de las más memorables y una de las más sobresalientes en la carrera de Adjani, aunque con un elevado costo a su bienestar emocional. En menos de tres minutos, Anna comienza dando vueltas como los derviches giratorios de Turquía, gritando en total agonía para luego contorsionarse y parecer que entra en una convulsión tónico-clónica sumamente violenta. Posteriormente, sentada en sus rodillas y con los ojos a punto de salir de órbita, Anna comienza a abortar, excretando de todos sus orificios líquidos de color rojo, blanco y verde.
Aunque la película jamás lo indica directamente, se difiere que este “aborto” dio vida al monstruo de Anna. Frederic Tuten, co-guionista de la película junto con Zulawski, explica esto de una manera sumamente poética, aunque cierta:
“De alguna manera, en nuestra soledad más desesperante, abyecta y dolorosa… En alguna parte, y de alguna manera creamos algo que nos reconforta”.
En los últimos momentos de la película, el monstruo de Anna ahora se muestra como un doble de Mark, tal y como Helen. Es decir, ya fuera por medio de un aborto/parto violento o por generación espontánea (nunca se muestra cómo “surge” Helen y tampoco se explica cómo Bob o Anna nunca mencionaron que ambas mujeres eran prácticamente idénticas), Mark y Anna, respectivamente, traen a la vida versiones egoísticamente idealizadas de sus seres amados, quienes reemplazan a sus creadores, luego de que Mark y Anna mueren en un encuentro con la policía, quienes los buscaban por haber asesinado a una amiga cercana de Anna. Inexplicablemente, el doble de Mark va a buscar a Bob en el departamento de Helen, quien está cuidando a Bob. Él le insiste que no abra, mostrando un instinto que le hace saber que no es su padre quien está a la puerta. Bob corre al baño y se ahoga a sí mismo en la tina. Ya en la puerta Helen y el doble de Mark comienzan a escuchar afuera del edificio lo que suena como una guerra, posiblemente apuntando hacia una guerra nuclear.








